Y tú, ¿ahorras?

Y tú, ¿ahorras?

Cuando me siento a hablar con alguien sobre asesoramiento y planificación financiera, lo primero que quiero saber de esa persona es cómo ahorra y qué entiende por ahorrar. El ahorro más común es la hipoteca que pagan para tener su vivienda en propiedad a los 65 o 70 años, con suerte antes. Muchos dicen no poder ahorrar o que van guardando su dinero en la cuenta corriente, ¡ahí es nada!

Si la pregunta concreta es lo que ahorran y cómo lo hacen para la jubilación, la respuesta más habitual es que se consideran jóvenes aún o que no lo creen necesario ya que cuentan con la pensión pública.

Y, entre los que ahorran, algunos son conscientes de que “no es suficiente” para vivir en el futuro.

Es un error pensar que la pensión pública nos llegará para cubrir nuestras necesidades, ahora las prestaciones casi llegan al 80% del último salario, aquí debemos tener en cuenta que existe una pensión máxima de 2.560,88 €, lo que hace que en casos de salarios medios-altos y altos esta prestación quede muy lejos del 80% del último salario; y los autónomos que por su base de cotización media, aún lo tienen más crudo, estamos hablando hoy de unos 875 €.

En el futuro esas cifras disminuirán, debido tanto a las reformas del sistema como a la situación económica que se afronte por al descenso demográfico y otras cuestiones.

Por eso, ahorrar para el futuro no es una opción sino una necesidad, si queremos vivir dignamente una vez no podamos contar con los ingresos del trabajo. Si empezamos jóvenes, con ahorrar una pequeña cantidad de forma constante, podremos acumular un ahorro para cubrir esas necesidades futuras.

Si me preguntan cuándo es el momento de empezar, mi respuesta siempre es la misma: si te has incorporado al mundo laboral o tienes algún tipo de ingresos, ya es el momento de pensar en el ahorro

La adquisición de inmuebles es una forma de ahorro totalmente legítima en la que hay que tener en cuenta dos factores: el primero es que su valor puede bajar, como viene sucediendo en los últimos años, por lo que el ahorro no está garantizado, como insisten muchos.

El segundo factor es la liquidez: si en el momento de la jubilación queremos vender la vivienda para tener liquidez o para vivir en una residencia, por ejemplo, puede ocurrir que no encontremos comprador cuando más lo necesitamos. Ni tampoco que en ese momento podamos venderla al precio deseado.

Si después de leer este post te conectas para ver en qué estás ahorrando para tu jubilación o, te inquietas porque no estás ahorrando, habré cumplido mi objetivo.

Piensa que estás a tiempo si lo haces bien.

En el próximo post hablaré de cómo ahorrar para la jubilación.

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