Ser olímpico y ganar un oro ¿quieres?

Ser olímpico y ganar un oro ¿quieres?

¿A quién no le gustaría participar en las Olimpiadas? Y mejor aún, ¿a quién no le gustaría ganar una medalla de oro?

Estamos en la fase final de las Olimpiadas de Rio2016 y cada vez que un deportista gana una medalla de oro siento todo lo que significa eso: cuatro años de intenso trabajo sin bajar la guardia, mucha disciplina, ser flexible pero riguroso, no perder de vista el objetivo… ¿a qué me suena a mi todo eso?

¡A cómo se debe gestionar la creación de patrimonio y las inversiones!

Porque nada surge por casualidad ni de la nada, porque la suerte no existe, se busca y se trabaja, porque para tener éxito se debe contar con unos ingredientes básicos como: un objetivo, un plan, una estrategia y disciplina, todo ello trabajando en el tiempo, a largo plazo.

Cuando me siento con un cliente siempre le explico lo mismo, cualquier inversión requiere un plazo mínimo de tres años para empezar a tener rendimientos más o menos estables, se deben fijar unas estrategias para las entradas, un plan o cartera diversificada, así como un objetivo o rentabilidad y se debe revisar periódicamente todo.

Lo mejor de ayudar a crear un patrimonio dinerario es el tiempo, jugar y aprovecharnos de ese tiempo, de poder invertir cada mes (el importe que sea) durante los próximos 10 años. Tenemos 120 oportunidades de entrenar para el partido final.

Y ya se sabe cuál es el resultado de entrenar periódicamente, de tener una buena estrategia, de conocer el campo y a los adversarios, haberlos estudiado y nunca minusvalorarlos, de ser flexible pero rigurosa en la diversificación de la cartera, trabajar con la humildad de la incertidumbre del momento futuro y de ser paciente ¡conseguir el objetivo!

Incluso en ocasiones superando las expectativas.

Claro que vale la pena. Todo ese trabajo, disciplina, confianza y perseverancia, valen un oro. Es disfrutar de la alegría del trabajo bien hecho, de poder demostrar que ese es el camino y que estas en él y que después de un objetivo vendrá otro y que si actúas igual también lo conseguirás.

Siempre me preguntan por qué no hacemos todos lo mismo para asesorar a los clientes en sus inversiones y en su creación de patrimonio desde el ahorro. La respuesta es muy sencilla, cada deportista tiene unos puntos fuertes y de mejora diferentes y cada entrenador unas técnicas distintas, hay que buscar y saber escoger, hay que quedarse con el que nos estudia bien y descubre nuestros puntos fuertes y de mejora, con quien su táctica sea la mejor para nuestras capacidades y nos dé confianza. Los asesores tenemos formas de trabajar diferentes dependiendo de nuestra experiencia profesional, nuestra formación y nuestra capacidad de poner al cliente en el centro para que consiga el oro.

El asesorar y planificar con un cliente su patrimonio financiero no es una ciencia, es mucho más que eso. Es conocimiento del cliente, de su vida, de sus necesidades y objetivos unido a un dominio de los vehículos de inversión, una dilatada experiencia en los mercados, aplicar la razón y tener estrategias lógicas y sencillas trabajando a largo plazo para obtener medalla y marca.

Es sencillo, sólo tienes que buscar a tu entrenador para, juntos, trabajar por conseguir ser olímpico y ganar un oro.

¡Cuento contigo!



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