Por el mar corren las liebres…

Por el mar corren las liebres…

Cuando era pequeña había una canción que se llamaba “Vamos a contar mentiras”, era divertida y te animaba a tener imaginación e inventar nuevas mentiras.

Lo que no es mentira es que muchos de vosotros no os ocupáis realmente de planificar vuestra jubilación: Alex la ve muy lejana, acaba de cumplir 18 años, y le suena a “¿qué me estas contando?; Alicia lleva ya 5 años trabajando pero con apenas 30 años no va del palo de ahorrar para cuando se jubile; con 42 años la cosa podría verse diferente, sobre todo si lees las noticias, pero Rosa tiene un plan de pensiones, que su Banco le obligó a hacer con la hipoteca y al que, hace tiempo, dejó de aportar porque perdía pasta. Con más interés se lo ha tomado Carlos que, a los 50 casi, ha empezado a ahorrar en un PIAS; otros tienen ahorro y creen que con eso y la pensión pública vivirán; alguno, más afortunado o mejor asesorado, tiene ahorro y algún inmueble alquilado, y así voy conociendo poco a poco como cada uno tiene previsto poder “sobrevivir” cuando legalmente no podamos seguir trabajando.

Lo que es verdad es la falta de educación financiera que todos nosotros hemos tenido, y tenemos, sobre el tema de las pensiones y la jubilación. Aún hoy, no nos informan desde la verdad y de forma transparente de cómo funciona nuestro sistema de pensión pública. Tampoco lo reclamamos. Los chavales de 16 a 18 años que se están preparando para, en un futuro, incorporarse al mercado laboral no tienen ni idea de que va el tema de las pensiones. No saben que ellos, desde el día en que empiecen a cotizar por cuenta propia o ajena, son parte del tablero de juego, les suena a algo de sus abuelos, de la gente mayor.

Ellos, que en su mayoría pueden acabar trabajando años fuera de nuestro país, desconocen cómo les afectará esa situación para su futura jubilación. Y nosotros tampoco nos hemos preocupado de saber qué pasará con nuestras pensiones si nuestros hijos, que deberían trabajar y cotizar para pagar nuestras escasas pensiones, cotizan en otros países de la UE o no.

Son situaciones contempladas en tratados bilaterales con algunos países, pero no con todos y mucho menos a gran escala, como intuimos que puede llegar a pasar en unos años. En un principio se pensó para expatriados pero no para los grandes flujos de movimiento que se están dando y que sólo han comenzado.

Cuando me siento a planificar financieramente con los clientes, me gusta que me cuenten cómo son, qué les preocupa, qué les ilusiona, cuáles son sus proyectos, cómo viven y cuál es su expectativa. Todo esto me ayuda a ajustar la planificación a su medida, y ayudarles a conseguir sus objetivos. Muy pocos me hablan de su jubilación y de cómo quieren vivirla.

Lo que no es mentira es que a partir de ahora, y hasta el 31 de diciembre, todos vosotros recibiréis millones de inputs de la banca comercial para que aportéis a vuestro plan de pensiones, o que iniciéis uno, y no lo hacen porque les preocupe educarnos para planificar nuestra jubilación, no. Sus motivos son más comerciales y de captación de pasivo fuera de su balance, y con comisiones de gestión interna que les deja buen margen.

Sólo hay una verdad: que todos podemos llegar a jubilarnos, y que debemos pensar en ese momento en que legalmente no podremos trabajar. Debemos sentarnos a hacer números y saber qué gastos tendremos (una hipótesis realista), y con qué ingresos contaremos (pensión pública, alquileres, dividendos o intereses, etc.). La diferencia debemos ahorrarla durante el tiempo que falta para llegar a la edad de jubilación, y rentabilizarla. El instrumento financiero que usemos dependerá del cliente y de su situación.

Aquellos que tenéis planes de pensiones o PIAS muertos de asco en un banco, ¡reanimarlos!. No es necesario que aportéis si no es el instrumento adecuado, pero si debéis observar su rendimiento, cómo se gestionan y en qué están invertidos y seguro que os sorprenderéis… no gratamente.

En el próximo post os daré unos sencillos consejos para identificar si vuestras inversiones para la jubilación son correctas o, si por el contrario, podéis hacer mucho más por ellas.

Y ya sabéis, por el mar corren las liebres y por el monte las sardinas.

 



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