Renta fija: TE entiendo, NO TE entiendo.

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Renta fija: TE entiendo, NO TE entiendo.

Tras la crisis de 2008, ahorrar se ha convertido en casi una prioridad si queremos estar preparados para cualquier imprevisto y, sobre todo, para vislumbrar cierta estabilidad en el futuro. Muchos de mis clientes, cuando me conocen, me preguntan: “¿Para qué ahorrar si no obtengo rentabilidad en el banco?”. Mi respuesta es sencilla: el ahorro se debe invertir, esta es la mejor opción para obtener una mayor rentabilidad del capital acumulado. Ahora bien, inversiones hay de muchos tipos y esto no es “café para todos”; cada ahorro, cada perfil inversor de cliente y cada horizonte temporal requiere un tipo u otro de inversión. Es cierto que resulta complicado decidir entre la amplia gama de productos financieros disponibles en el mercado. El primer consejo que podría darte es que conozcas bien las diferencias entre estos tipos de inversión. Así que empecemos con la renta fija: qué es, cuáles son sus ventajas y cuáles son sus riesgos.

Entender qué es la renta fija no es tan fácil, aunque es relativamente sencillo explicar en qué se basa: “cuando una empresa o Estado necesita efectivo, dispone de varias fórmulas para obtenerlo. Una de ellas es la emisión de títulos de Renta Fija. Mediante estos títulos, la empresa o Estado se compromete a la devolución de la cantidad entregada más unos intereses. De esta manera sustituyen el préstamo bancario y pasan a tener varios prestamistas”. Por lo general, estas emisiones, posteriormente cotizan en los mercados secundarios donde se rigen por la ley de la oferta y la demanda, son los compradores y vendedores quienes fijan su precio desde ese momento en función de la variación de los tipos de interés y de la situación crediticia o de la credibilidad de la empresa o Estado que los ha emitido.

Generalmente, en el momento de la contratación se conoce el plazo de tiempo y la rentabilidad que va a proporcionar, aunque ocasionalmente, esta rentabilidad puede ir asociada a algún factor externo como unos valores, índices, etc.

¿Qué obtengo de la renta fija?

Los activos de renta fija o bonos suelen pagar un interés en forma periódica; la tasa de interés contractual se denomina “cupón” y, en la mayoría de los casos, suelen devolver el capital al vencimiento, aunque existen también bonos con programa de amortización del capital. También existen bonos que no pagan cupón de interés, conocidos como bonos “cupón cero”, tal el caso de las letras del tesoro y los pagarés de empresas en los que el rendimiento se genera por la diferencia entre el precio de adquisición y el precio de amortización del título.

El plazo de vencimiento es muy importante para determinar la rentabilidad ya que, a mayor plazo se suele dar un mejor tipo de interés, pero también existe una mayor sensibilidad a las fluctuaciones de los tipos y hay más posibilidades de quiebra. Digamos que las emisiones a muy corto plazo (pocos meses) no se ven muy afectadas por los cambios de tipo debido a que su vencimiento es próximo; pero las de largo plazo (varios años) sí que se ven afectadas por dichas variaciones.
La expectativa del inversor en renta fija es que la renta fija sea eso “fija” y le proporcione tranquilidad y certidumbre. Pero la valoración a precio de mercado de su inversión le puede meter en una especie de “montaña rusa” de pérdidas y ganancias similar al sufrido con la renta variable. Y es que invertir en renta fija con cabeza y criterio es de lo más aburrido ya que sólo se debe esperar al vencimiento sin apenas hacer nada.

¿Cuáles son los riesgos de la renta fija?

Como cualquier producto de inversión, la renta fija también tiene sus riesgos. El inversor puede encontrarse con tres tipos:

• Riesgo del emisor: puede que el emisor de los títulos de renta fija, público o privado, se quede sin capacidad de pago y, por tanto, no podrá devolverte el dinero invertido.
• Riesgo en los cambios de tipo de interés: el precio de los títulos de renta fija depende en gran medida de la evolución de los tipos de interés, de las condiciones de mercado y de las condiciones económicas generales. Existe, por tanto, la posibilidad de que los valores coticen por debajo del precio inicial.
• Riesgo de liquidez: es posible que, en caso de querer vender tu título de renta fija, no haya nadie interesado en ese momento y no se pueda vender.

Para evitar en la medida de lo posible estos riesgos, yo siempre diseño la inversión en función de las necesidades del cliente y del tiempo que puede o quiere mantener su inversión, y lo hago en una cartera de renta fija diversificada, a corto plazo y largo plazo, y en emisoras de muy alta calidad (existen agencias que se encargan de acreditar a las entidades emisoras de fondos de inversión). El seguimiento posterior de esta cartera es muy importante.

Otra opción, la más recomendable si lo que se busca es obtener una buena rentabilidad, sería invertir una parte del capital en renta fija y otra parte en renta variable, con diversificación temporal, geográfica, sectorial y de gestoras. De esa forma, se tendría dinero asegurado para el futuro y, al mismo tiempo, estarías obteniendo mejores resultados. Si bien el riesgo de la inversión en renta variable es diferente, los beneficios que se obtienen merecen la pena. Te cuento más en mi próxima entrada. Y ya sabes que, cualquier duda que te surja, puedes contactarme y estaré encantada de ayudarte.



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