Qué es una fintech y qué pueden hacer por ti

Qué es una fintech y qué pueden hacer por ti

Igual que ha ocurrido en tantísimos ámbitos de nuestras vidas, las nuevas tecnologías también han irrumpido con fuerza en el sector financiero y modificado algunas de las formas de actuar. Y, como ocurre siempre con lo novedoso, con lo desconocido, las fintech, nombre que reciben las nuevas firmas de servicios financieros basadas en soluciones tecnológicas (en inglés financial technology), despiertan todo tipo de reacciones. Hay quien las ve como competidores de las entidades tradicionales, como destructoras de trabajo y como una amenaza hacia la seguridad de los datos. Por otro lado, hay quien rápidamente las ha visto como potenciales socios en la transformación digital del mercado. Lo podemos ver como queramos, pero de lo que no cabe duda es de que estas nuevas empresas plantean una serie de cambios a los que debemos adaptarnos todos los agentes del sector.

Las empresas fintech han multiplicado por seis su negocio en dos años. Para el 2018 se prevé que se cuadriplique la cifra de 2016. Esto se debe a su forma de prestar servicios financieros de una manera más dinámica que la banca tradicional y a su modelo de negocio apoyado en las nuevas tecnologías.

¿Qué significa fintech?

Las fintech son empresas y startups que provienen de áreas como la banca móvil, el asesoramiento financiero, el crowdfunding, las famosas criptomonedas (como, por ejemplo, el bitcoin), el mercado de divisas, la gestión del riesgo y los seguros, entre otras. Todas ellas incorporan las nuevas tecnologías a su gestión financiera y, en muchos casos, a su modo de interactuar con los clientes. Pensemos, por ejemplo, en la banca móvil. Hace unos años la resistencia a confiar en un banco online, sin oficinas físicas era tremenda. Sin embargo, ahora son pocas las entidades bancarias que no pongan a disposición de sus clientes una aplicación móvil con la que poder acceder y manejar su ahorro. Con un solo dedo podemos hacer transferencias nacionales, internacionales e incluso contratar una hipoteca.

Desde que irrumpieron en el mercado, la inversión internacional en estas compañías ha ido en aumento. Y, aunque en España, todo el proceso de digitalización va aún lento, sí se ha registrado una mayor confianza inversora en este nuevo modelo. Tras dos años de estancamiento en la inversión, este año han vuelto a tener un despunte, especialmente debido al interés de los inversores en aplicaciones de servicios de seguros (insurtech) y en la tecnología blockchain, que finalmente tiene casos de uso real. Han sido las startups las que han comenzado a usar esta tecnología para desarrollar nuevos modelos de negocio descentralizados que se consideran los nuevos Google, Facebook y Amazon del futuro, debido a la descentralización, la tokenización y la nueva economía colaborativa.

Las ventajas comunes a todas las soluciones fintech son:

Mi necesidad: es un mercado micro segmentado, por lo que cada producto fintech está orientado a solucionar un problema particular con un gran nivel de especialización. Por ejemplo, durante la crisis se produjo en España una falta de crédito y las fintech lo empezaron a suplir con la financiación entre particulares (crowdlending) y/o colectivos (crowdfunding).

Sin papel: en la era digital no tiene sentido la firma en papel, la firma digital da libertad de acción desde cualquier dispositivo móvil, en cualquier momento, en cualquier lugar. Lo realmente importante es que el proceso sea totalmente online, que se firme electrónicamente, que sea seguro tecnológica y jurídicamente y, sobre todo, que se cumpla con la normativa en materia de defensa de los derechos de los consumidores y usuarios.

En este sentido, dada la falta de regulación en las entidades fintech, deben existir otros medios compensatorios para que las pruebas electrónicas sean robustas. El concurso de empresas de servicios de confianza que generan pruebas por interposición se hace esencial.

Sin intermediarios: el cliente tiene la posibilidad de hacer las gestiones él mismo con un control directo, saltándose el paso del intermediario.

Sin fronteras: por la agilidad y movilidad puedes buscar en los productos fintech nacionales que se adaptan más al mercado local, o entrar en otros mercados internacionales. Gran parte de las fintech españolas operan en Latinoamérica o en el Reino Unido.

Las personas de a pie, con la crisis de los bancos y las cajas de ahorro y productos como las preferentes, ya desconfían y no se sienten tan identificados con el modelo y los productos de la banca tradicional. Quieren gestionar su economía personal con herramientas fáciles, intuitivas y transparentes, sin malgastar ni su tiempo ni su dinero con la letra pequeña y con comisiones por todo. El uso de los smartphones facilita el acceso a productos financieros que aceleran la implantación de aplicaciones fintech.

La piedra en el zapato de las fintech es la regulación.

El ministerio de Economía y la CNMV están preparando un marco desregulado para permitir que las nuevas empresas financieras de corte tecnológico, fintech, puedan operar e innovar sin las cortapisas de la normativa bancaria. Esto ya se hace en otros países y se conoce como sandbox. Estará supervisado para la protección de los consumidores, pero dará libertad a las firmas para el lanzamiento de nuevos productos y servicios de forma más ágil.

Así las cosas, no podemos negar el avance, pero podemos ser cautos en el momento de contratar o elegir servicios y, asesorarnos de cómo y a quien escogemos.

 



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